Tabla periódica

Americio-241 (Am-241)

El americio 241 es un actínido artificial con un período de 432 años, empleado en los detectores de humo por ionización. Un detector contiene unos 0,3 microgramos, sellados en una lámina metálica, y las partículas alfa que emite ionizan el aire de una cámara que el humo viene a perturbar.

La fuente radiactiva más repartida

Hay cientos de millones de detectores de humo por ionización en el mundo, y cada uno alberga una pequeña cantidad de americio 241 — unos 0,3 microgramos, menos que un grano de sal, sellados en una lámina de oro o plata.

Nada más ha metido una fuente radiactiva en tantas habitaciones corrientes.

El principio es sencillo. Las partículas alfa ionizan el aire entre dos electrodos en una cámara pequeña, de modo que se establece una corriente constante. Cuando entra humo, sus partículas se adhieren a los iones y los neutralizan, la corriente cae y suena la alarma.

⚠️ El detector responde a los productos de combustión antes de que sean visibles, lo que hace rápida a la alarma iónica ante un fuego vivo con llama.

Y el otro tipo

Los detectores ópticos funcionan de otro modo: un haz de luz y un sensor colocado fuera de su eje, de manera que el humo que dispersa la luz activa la alarma. Ninguna fuente radiactiva.

Los dos responden a fuegos distintos. Las alarmas iónicas son más rápidas ante fuegos vivos, de partículas finas e invisibles; las ópticas lo son ante fuegos latentes, que producen humo visible de partículas grandes y que son la forma más frecuente en que un incendio doméstico mata.

⚠️ Las ópticas dan además menos falsas alarmas al cocinar, lo cual importa, porque a una falsa alarma suele seguirle la retirada de la pila.

La retirada europea

La tendencia normativa en Europa ha ido en una dirección: fuera.

La regulación de fuentes radiactivas encapsuladas ha ido restringiendo la comercialización de los detectores iónicos y exige su gestión como residuo radiactivo al final de su vida. Francia los prohibió por completo en 2011. En España su venta doméstica ha desaparecido en la práctica, y los detectores que se instalan hoy son ópticos.

⚠️ El razonamiento no es el riesgo en uso, que es insignificante, sino el final de vida. Millones de fuentes radiactivas dispersas por viviendas acaban tarde o temprano en la basura, y ninguna cadena de gestión puede recuperarlas una a una.

Es un argumento de gestión de residuos, no de protección radiológica inmediata, y conviene entenderlo como tal — los detectores iónicos nunca irradiaron a nadie en un salón.

Por qué este isótopo

El americio 241 emite partículas alfa de 5,5 megaelectronvoltios, que ionizan el aire con eficacia, y solo un gamma débil de 60 kiloelectronvoltios, absorbido sin dificultad por la carcasa.

Su período de 432 años hace que la intensidad de la fuente no varíe a lo largo de la vida del aparato. Un detector instalado hoy emitirá lo mismo dentro de cincuenta años, y si falla no será por falta de americio.

⚠️ Y sobra. El americio 241 es el producto de desintegración del plutonio 241, de modo que se acumula en el combustible gastado y en el plutonio almacenado — el plutonio reprocesado debe limpiarse de él, lo que lo produce por necesidad.

Un elemento que no existe en la naturaleza, producido como subproducto indeseado de programas militares y eléctricos, acabó en el techo de las casas porque resultaba ser la herramienta adecuada.

El chico del cobertizo

David Hahn era un adolescente de Commerce Township, en Michigan, preparando una insignia scout sobre energía atómica. Decidió construir un reactor reproductor.

Recogió americio comprando detectores de humo rotos por cajas, torio en camisas de lámparas de gas de camping, radio en esferas luminosas de relojes viejos. Obtuvo berilio de un proveedor químico haciéndose pasar por profesor.

Su fuente de neutrones funcionaba. Su reactor no: apiló esos materiales en un cobertizo del jardín de su madre, sin conseguir la menor reacción en cadena, pero con niveles de radiación detectables por toda la propiedad.

⚠️ Él mismo lo desmontó cuando las medidas lo alarmaron. La policía lo detuvo con las piezas en el maletero, y la agencia ambiental acabó retirando el cobertizo como residuo radiactivo para enterrarlo en Utah.

Se cuenta a menudo como la historia de un chico ingenioso. Dice sobre todo cuánto material regulado puede reunir alguien paciente con un teléfono.

Identidad

Protones
95
Neutrones
146
Número másico
241
Masa
241.1 ± 1.2 u
Exceso de masa
52.934 MeV
Espín
5/2-*

Estabilidad

Semivida: 433 años

Presencia natural

No se encuentra en la naturaleza

Se desintegra en

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FAQ

¿Cómo funciona un detector de humo por ionización?
Las partículas alfa de una fuente minúscula de americio ionizan el aire entre dos electrodos, lo que deja pasar una corriente pequeña y constante. Las partículas de humo que entran en la cámara se adhieren a los iones y los neutralizan, la corriente cae y suena la alarma. Detecta los productos invisibles de un fuego vivo antes de que el humo sea visible.
¿Es peligroso el americio de un detector?
No en uso normal. La fuente pesa unos 0,3 microgramos, sellada en una lámina de oro o plata, y las partículas alfa no atraviesan la lámina, ni la carcasa de plástico, ni la piel. Solo resultaría peligrosa si se ingiriera o inhalara tras abrir deliberadamente la lámina, lo que exige herramientas y voluntad.
¿Se venden detectores iónicos en España?
Están en retirada. La normativa europea y española sobre fuentes radiactivas encapsuladas ha ido restringiendo su comercialización y exige su gestión como residuo radiactivo al final de su vida, y varios países europeos los han prohibido directamente. Los detectores domésticos que se venden hoy son en su práctica totalidad ópticos.
¿Quién fue el boy scout radiactivo?
David Hahn, un adolescente de Michigan, recogió americio de detectores de humo, torio de camisas de lámparas de gas y radio de esferas antiguas, e intentó construir un reactor reproductor en un cobertizo a mediados de los años noventa. No consiguió reacción alguna, pero sí una contaminación seria; la agencia ambiental estadounidense desmontó el cobertizo y lo trató como residuo radiactivo.

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