Tabla periódica

Carbono-14 (C-14)

El carbono 14 es el isótopo radiactivo que permite fechar materia orgánica hasta unos 50.000 años. Su período de 5.700 años lo hace inútil más allá, y toda fecha obtenida debe calibrarse con anillos de árboles, porque la proporción atmosférica nunca ha sido constante.

La apuesta de Libby

Willard Libby propone la datación radiocarbónica en 1949 sobre una hipótesis que no puede comprobar: que la cantidad de carbono 14 en la atmósfera se ha mantenido igual durante todo el período que quiere medir.

El razonamiento es sólido. Los rayos cósmicos golpean el nitrógeno de la alta atmósfera y producen carbono 14 a ritmo constante; los seres vivos lo incorporan y mantienen la proporción atmosférica; al morir cesa el intercambio y arranca el reloj. Si la proporción era estable, lo que queda da el tiempo transcurrido.

Libby prueba el método con objetos de edad conocida — madera de una tumba egipcia, un fragmento de los manuscritos del mar Muerto — y los resultados salen bastante ajustados para convencer. Recibe el Nobel de Química en 1960.

⚠️ La hipótesis era falsa, y costó veinte años medir cuánto. Las edades radiocarbónicas se apartan de las de calendario en varios siglos en algunas épocas.

Los anillos de los árboles

La corrección llegó de una dirección inesperada: contar anillos.

Un árbol deposita un anillo al año, y cada anillo congela la proporción de carbono 14 del año en que creció. Una muestra de madera cuyos anillos se cuentan da por tanto una lectura directa de la atmósfera en una fecha conocida. Superponiendo secuencias de árboles vivos, troncos muertos y robles de turbera se retrocede más de 12.000 años.

Confrontar las medidas radiocarbónicas con esos anillos produce la curva de calibración. La versión actual, IntCal20, combina anillos, corales, sedimentos lacustres y registros marinos.

Tres causas explican la variación: la actividad solar modula el flujo de rayos cósmicos, el campo magnético terrestre lo desvía, y los océanos intercambian carbono con el aire con un retraso de siglos.

⚠️ Por eso un resultado radiocarbónico se escribe correctamente como intervalo. «1260-1390» es honesto; «1325» no lo es.

El falsificador y el tribunal

Han van Meegeren vendió un Vermeer a Hermann Göring durante la ocupación de los Países Bajos. Terminada la guerra fue acusado de colaboración por vender patrimonio nacional al enemigo — un delito capital.

Su defensa fue que el cuadro era falsificación suya. Lo demostró pintando otro bajo custodia.

El carbono 14 no intervino en aquel juicio, pero zanjó la cuestión después. El análisis científico de sus otros supuestos Vermeer, datación del lienzo incluida, confirmó materiales del siglo XX.

La técnica se ha vuelto rutinaria en autenticación. Un lienzo tejido con lino cosechado en 1935 no puede sostener una pintura del siglo XVII, por convincente que sea la factura.

Altamira, y lo que se fecha

Las dataciones directas del techo de Altamira, obtenidas sobre el pigmento de carbón mismo mediante espectrometría de masas con acelerador, sitúan los bisontes policromos entre 14.000 y 15.000 años.

⚠️ El dato importante no es la cifra sino lo que reveló: otras figuras de la misma cueva resultaron muy anteriores, algunas por encima de 20.000 años. Altamira no se pintó de una vez. Se pintó a lo largo de milenios, por generaciones distintas, sobre las mismas paredes.

Eso solo se supo cuando fue posible fechar el pigmento y no el carbón del suelo. Un carbón hallado a los pies de una pared puede proceder de un fuego encendido siglos antes o después de que alguien pintase.

La dificultad es general en arte rupestre, y ha alimentado polémicas largas — las dataciones de Chauvet, en Francia, que retrasaron sus pinturas más allá de 30.000 años, se discutieron durante años por esta misma razón.

El pico de las pruebas nucleares

Las pruebas atmosféricas de los años cincuenta y principios de los sesenta casi duplicaron el carbono 14 de la atmósfera. El máximo se sitúa en 1963, y la proporción desciende desde el tratado de prohibición parcial.

Eso arruinó el método para cualquier materia formada después de 1955 — y creó otro mucho más preciso.

Como la curva sube y baja bruscamente, una muestra de ese período se fecha con uno o dos años de margen en lugar de un siglo. Los forenses lo usan para establecer el año de nacimiento a partir del esmalte dental, y los peritos de arte para detectar falsificaciones pintadas tras la guerra.

⚠️ El pico se desvanece. A medida que el exceso de carbono 14 pasa a los océanos y a la biosfera, la proporción atmosférica se acerca a su valor de preguerra, y la técnica expirará con ella — hacia 2030.

Identidad

Protones
6
Neutrones
8
Número másico
14
Masa
14.0032 ± 0.0040 u
Exceso de masa
3.020 MeV
Espín
0+

Estabilidad

Semivida: 5700 años

Presencia natural

No se encuentra en la naturaleza

Se desintegra en

FAQ

¿Por qué la datación por carbono 14 se detiene hacia los 50.000 años?
Tras diez períodos queda alrededor de una milésima del carbono 14 inicial, cerca del límite de lo que un laboratorio distingue del fondo. Cincuenta mil años son unos nueve períodos: ahí es donde la medida deja de ser fiable, no donde el isótopo deja de desintegrarse. La espectrometría de masas con acelerador amplía algo ese límite, no mucho.
¿Por qué hay que calibrar las fechas radiocarbónicas?
Porque el método supone una proporción atmosférica constante de carbono 14, y nunca la hubo. La actividad solar, el campo magnético terrestre y la circulación oceánica la modificaron. Las curvas construidas con anillos de árboles de edad conocida, IntCal20 la actual, convierten una edad radiocarbónica en fecha de calendario. La corrección alcanza varios siglos en algunas épocas.
¿Se puede fechar la piedra, el metal o la cerámica?
No directamente. El método mide carbono que estuvo vivo e intercambiaba con la atmósfera: fecha madera, hueso, tejido, carbón vegetal y semillas. Una herramienta de piedra solo se fecha por lo que aparece con ella. La cerámica se fecha a veces por residuos orgánicos atrapados en la arcilla, nunca por la arcilla misma.
¿Qué edad tiene Altamira?
Las dataciones directas del bisonte policromo del techo, obtenidas por espectrometría de masas con acelerador sobre el propio pigmento de carbón, dan entre 14.000 y 15.000 años. Otras figuras de la cueva resultaron mucho más antiguas, algunas por encima de 20.000, lo que demostró que Altamira no se pintó de una vez sino a lo largo de milenios.

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