Por qué este y no otro
Un accidente de reactor libera cientos de nucleidos. En un año casi todos se han desintegrado, y la contaminación que queda se reduce a dos: el cesio 137 y el estroncio 90.
El yodo 131 causa el mayor daño en las primeras semanas. Se concentra en el tiroides, es la razón por la que se reparten pastillas de yodo, y su período es de ocho días: a los tres meses no queda nada.
El cesio 137 tiene un período de 30,1 años. El estroncio 90 uno parecido, 28,8. Pero el cesio es el más molesto de los dos porque circula.
⚠️ El estroncio sigue al calcio y se fija en el hueso, lo cual es peligroso pero estático. El cesio sigue al potasio, y el potasio está en todas partes: en el suelo, en las plantas, en cada célula de cada animal.
El error del potasio
El cesio ocupa el lugar bajo el potasio en el grupo 1 y forma el mismo ion de carga única, de tamaño parecido. Nada biológico los distingue de manera fiable.
Las raíces absorben el cesio como si fuera un nutriente. Los animales que pastan lo concentran. Pasa a la leche y a la carne. En las personas se reparte por los tejidos blandos en lugar de alojarse en un órgano.
El período biológico en un adulto ronda los setenta días: quien deja de ingerirlo se libra de él en menos de un año. El problema es que en zona contaminada la ingesta no cesa.
Por eso las restricciones tras Chernóbil recayeron sobre los alimentos y no sobre la tierra. Los renos de Laponia, las ovejas de las colinas galesas y los jabalíes de los bosques bávaros superaron los límites durante décadas — los jabalíes sobre todo, porque hozan buscando hongos subterráneos que concentran el cesio.
Goiânia
En septiembre de 1987 se demuele una clínica privada de radioterapia en Goiânia, en el centro de Brasil. Una fuente de teleterapia de cesio 137 queda entre los escombros.
Dos chatarreros se la llevan, fuerzan la carcasa y encuentran dentro un polvo que brilla en azul en la oscuridad. Lo creen valioso, o hermoso, o ambas cosas. Venden parte y regalan parte.
⚠️ Una niña de seis años, Leide das Neves Ferreira, come un bocadillo con el polvo en las manos. Muere un mes después. Tres adultos mueren con ella. Doscientas cuarenta y nueve personas quedan contaminadas y hay que demoler cuarenta y una viviendas.
La fuente contenía unos 93 gramos de cloruro de cesio — una sal soluble, lo que explica la facilidad con que se dispersó una vez abierta la cápsula.
El OIEA clasifica el accidente en el nivel 5 de la escala internacional, el mismo que Three Mile Island, y lo sigue citando como el peor accidente radiológico sin reactor de por medio.
Lo que llegó a España
España detectó Chernóbil. El Consejo de Seguridad Nuclear midió cesio 137 e yodo 131 en el aire y en la leche durante mayo de 1986, en cantidades muy inferiores a las de Europa central y sin llegar a justificar restricciones alimentarias.
Los depósitos fueron desiguales, como en todo el continente, porque dependían de dónde llovió al paso de la masa de aire contaminada. La península quedó en el extremo del recorrido y recibió poco.
⚠️ La comparación con Francia es instructiva. Allí, unos comunicados que minimizaban las lluvias produjeron la fórmula persistente de que la nube se detuvo en la frontera — nadie lo dijo literalmente, pero la desconfianza que generó pesa todavía en cada debate francés sobre lo nuclear.
La lección no es sobre el cesio sino sobre la comunicación: los números eran defendibles en ambos países, y la credibilidad no lo fue en los dos.
Lo que aún se mide
Cuarenta años después de Chernóbil, el cesio 137 sigue siendo el isótopo que buscan los equipos de medida. Una cuarta parte de lo emitido se ha desintegrado; el resto está en el suelo, fijado a minerales de arcilla que lo retienen cerca de la superficie.
Eso hace pesada la descontaminación: hay que mover tierra. Tras Fukushima se raspó los primeros centímetros de campos, carreteras y patios de escuela, y se apilaron los sacos. Millones de toneladas siguen esperando destino.
⚠️ Su persistencia tiene un uso inesperado. El cesio 137 no existía en la naturaleza antes de 1945, de modo que su presencia en un sedimento, un testigo de hielo o una botella de vino fecha el material como posterior a las primeras pruebas. Los investigadores de fraude vinícola lo emplean: una botella supuestamente anterior a la guerra no debe contenerlo.