Un órgano, un elemento
El tiroides necesita yodo para fabricar tiroxina, y es el único órgano del cuerpo que concentra el elemento. Lo extrae de la sangre y lo almacena.
Nada le permite distinguir el yodo 131 del yodo 127 que emplea habitualmente. Son químicamente idénticos. Un escape de yodo 131 se entrega, por la maquinaria del propio cuerpo, a un blanco de unos veinte gramos.
⚠️ Eso es lo que hace peligroso a un isótopo de ocho días. Repartida en una persona de setenta kilos la dosis sería insignificante. Concentrada en el tiroides no lo es.
El razonamiento se invierte. Como la captación es tan específica, una dosis medida puede destruir tejido tiroideo sin tocar el resto.
Las pastillas
El yoduro de potasio actúa por saturación. Inundar el tiroides de yodo estable llena su capacidad, de modo que el yodo radiactivo que llegue después no se fija y se elimina.
El momento lo decide todo. Tomada unas horas antes de la exposición, la pastilla bloquea en torno al 90 % de la captación. Tomada a la vez, todavía la mayor parte. Tomada un día después, casi nada — la glándula ya absorbió lo que iba a absorber.
⚠️ Las pastillas protegen el tiroides y nada más. No hacen nada frente al cesio 137, el estroncio 90 ni ningún otro componente de un escape. Acumularlas contra una amenaza nuclear genérica es equivocarse sobre para qué sirven.
En España, los planes de emergencia nuclear prevén la distribución preventiva en las zonas próximas a las centrales y el almacenamiento para radios mayores. Es preventiva precisamente porque la ventana útil es demasiado corta para organizar nada después.
Lo que ocurrió tras Chernóbil
La vía fue la leche.
El yodo 131 cayó sobre los pastos de Bielorrusia, Ucrania y el oeste de Rusia. Las vacas comieron la hierba y pasó a su leche en un día. Los niños bebieron esa leche.
El tiroides de un niño es menor que el de un adulto y sus células se dividen más deprisa: la misma ingesta produce una dosis mucho mayor y un riesgo de cáncer mucho más alto. Las autoridades soviéticas tardaron en restringir la leche y en repartir pastillas; en muchas zonas no ocurrió ninguna de las dos cosas.
UNSCEAR atribuye al accidente unos cinco mil cánceres de tiroides en personas que eran niños o adolescentes entonces. Ese cáncer suele tratarse bien y la mortalidad ha sido baja, pero es la consecuencia sanitaria más claramente establecida del accidente.
⚠️ Polonia, que repartió yodo a más de diez millones de niños en pocos días, no registró un aumento comparable.
La terapia dirigida más antigua
El yodo radiactivo trata enfermedades del tiroides desde 1941, lo que lo convierte en uno de los primeros tratamientos dirigidos contra el cáncer de cualquier tipo.
Para un hipertiroidismo el paciente traga una cápsula. La glándula fija el yodo, la radiación beta destruye parte del tejido en unas semanas, y la producción hormonal vuelve a la normalidad — o cae por debajo, en cuyo caso el paciente toma tiroxina de por vida, que es un desenlace manejable.
Para un cáncer se administra una dosis mayor tras la cirugía, con el fin de destruir las células tiroideas restantes, incluidas las que se hayan diseminado. Como solo el tejido tiroideo capta yodo, metástasis situadas en cualquier parte del cuerpo quedan alcanzadas por un tratamiento que ignora todo lo demás.
⚠️ El paciente queda radiactivo después. Según la dosis puede permanecer en una habitación plomada unos días y se le aconseja mantener distancia con niños y embarazadas durante una o dos semanas.
Ocho días, y lo que implica
El período de 8,02 días gobierna todo el manejo del yodo 131.
Es lo bastante corto para que un escape termine pronto: a los tres meses no queda nada, y por eso las zonas de exclusión de Chernóbil y Fukushima se definen por el cesio y no por el yodo.
Es lo bastante corto para impedir cualquier almacenamiento. Los hospitales lo encargan para un paciente concreto en un día concreto; una entrega retrasada una semana ha perdido la mitad de su actividad.
⚠️ Y es lo bastante largo para viajar. Ocho días bastan para que una pluma cruce un continente y para que leche contaminada llegue a las tiendas — lo que explica que las restricciones alimentarias tras un accidente empiecen por los lácteos y lleguen primero.